jueves, 29 de mayo de 2008
A 39 AÑOS DEL CORDOBAZO
“Y luche, luche, luche/ no deje de luchar/ por un gobierno obrero/ obrero y popular”.
En el plenario de la CGT cordobesa del día 28, presidida por Atilio López se declaró el paro de 48 horas en repudio a la política antinacional y antipopular del gobierno dictatorial del Gral. Onganía y se emite un documento de quince puntos de reclamo al gobierno.
Gran parte de los partidos de izquierda, sino todos, se opusieron por surgir la orden de paro de una CGT burocratizada. A los obreros y al pueblo cordobés eso no le importaba.
El jueves 29 de mayo se pone en marcha desde la fábrica Kaiser en Santa Isabel una impresionante columna de obreros, a pié o en motocicletas, que se dirige hasta la ciudad de Córdoba
Con esta información comenzaba la “Crónica de la Córdoba Revolucionaria” remitida a la redacción del periódico “Lucha Obrera” por militantes de la Izquierda Nacional, “cuando aún no se habían apagado los últimos combates callejeros en la ciudad ocupada por el Ejército”. A la misma publicación también pertenecen los párrafos siguientes que aparecen encomillados:
“La reacción obrera fue inmediata y de tal magnitud, que la policía emprendió una rápida retirada.” Al llegar a la ciudad, los estudiantes se suman a los obreros e improvisan la defensa con cuanto elemento encuentran a mano para repeler el nuevo ataque policial que intentaba disolver la manifestación cada vez mas numerosa, utilizando gases y armas de fuego. “Salvo los barrios residenciales de Cofico y Cerro Las Rosas, el resto de la ciudad capital participó activamente en la lucha contra la policía primero, contra la Gendarmería y Policía Federal luego y, finalmente, contra las fuerzas del Ejército”.
Por su parte y entre otras consideraciones, el secretario general del Sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba Agustin Tosco, recuerda: “Nuestro sindicato fue el que hizo la moción del paro activo para el 29 de mayo de 1969”. ..”La gente salió a reivindicar un programa de quince puntos que se había aprobado en el Plenario de la CGT, entre los que estaba el aumento de salarios, el reconocimiento de derechos que se habían negado a los trabajadores del transporte, reconocimiento del sábado inglés de los trabajadores metalúrgicos. Así mismo, contra el permanente relegamiento de las organizaciones sindicales, la falta de reconocimiento, es decir la mordaza política, porque los partidos políticos tampoco estaban reconocidos”. Mas adelante, precisa el momento en que se desencadena la violencia cuando desde distintos puntos de la ciudad, las columnas de cada gremio se dirigían al centro y son violentamente atacados: “El primer compañero caído es de la columna de los mecánicos que avanzan, los enfrenta la policía que dispara sus pistolas y cae un compañero, Máximo Mena. Cuando se corre por la ciudad que habían matado a uno de los nuestros, la indignación fue superior y la gente hacia barricadas, tiraba cables eléctricos, tomaba las comisarías, tomó el Ministerio de Obras Públicas”. (Entrevista con el periodista francés Francois Gezel-1973)
Consejo de Guerra
Cuando el Ejército retomó el control de la ciudad, fue arrestado el compañero Víctor Hugo Saiz, Secretario General del PSIN cordobés y sometido a Consejo de Guerra. Fue uno de los firmantes de una declaración aparecida en La Voz del Interior una semana antes de que la gran tempestad social se abatiera sobre Córdoba. En ella se formulaba un programa de lucha para los trabajadores y estudiantes que pronto se adueñarían de la capital provincial durante dos días.
El PSIN, que fue la primer organización de carácter político partidario que estuvo en las puebladas de provincias. Al comenzar el mes de junio de 1969 ponía en la calle el Nº 42 de su periódico “Lucha Obrera”, con la crónica de los hechos y titulares en primera plana que decían “¡Abajo el Gobierno de la Masacre! ¡Gloria al pueblo heroico de Córdoba!”. Entre tanto, además de Víctor Hugo Saiz, fueron conducidos ante los tribunales militares el dirigente partidario riocuartense Pascual Bianconi y el Consejo de Guerra pidió la captura del “Pelado” Simón Gómez, anunciada en todos los medios y en bandos fijados en los muros de todo Córdoba.
Cambia la relación de fuerzas.
El “cordobazo” provocó un cambio brusco en la relación de fuerzas entre la dictadura y las fuerzas populares, que se afianzaría meses después con motivo del “ vivorazo” sobrevenido también en Córdoba. Luego estallarían nuevas puebladas que serían conocidas como “el rocazo”, “el mendozazo”, etc. Estos aceleraron el debilitamiento de la segunda etapa de la dictadura y el paso hacia la recuperación de una democracia política real sin proscripciones.
Pero antes de que esto se produjera, la dictadura en retirada ensayaría a partir de allí múltiples maniobras para entregar un poder condicionado a las nuevas autoridades que surgieran de elecciones.
Cuando todavía no se había enfriado el calor de la hogueras en las capitales de provincias, las primeras batallas dejaban su enseñanzas. Discutidas por la dirección del PSIN. sus conclusiones fueron difundidas por el periódico partidario y en hojas impresas (“El Cordobazo”-Edit.Octubre-Pag.93), de las que resumo aquellas que me parecen mas significativas y que no se repiten con las de otros documentos sobre las jornadas de mayo: a)- Prevaleció la ausencia total de las direcciones políticas tradicionales que acompañaran el desplazamiento de las clases medias, que hicieron suya la consigna de soberanía popular efectiva sin fraudes ni proscripciones. b)- Emergió con claridad que las clases fundamentales de la revolución argentina, eran los obreros y la pequeña burguesía urbana y que el escenario principal se encuentra en las ciudades. Aunque no se lo mencione, indudablemente esta alusión va dirigida a diferenciarse de aquellas hipótesis que sostenían la “alianza obrero campesina”, estrategia copiada de los manuales stalinistas o de aquella otra, de cuño guerrillerista, que vivía su pleno auge de gestación en toda latinoamérica, por la cual la iniciativa “foquista” sostenía cumplir el papel organizador revolucionario que no cumplía ningún partido. Unos actuando desde serranías boscosas y otros, desde zonas urbanas que derivarían en terrorismo puro. Esto estaría en gran parte alimentado con aquel célebre “Manual de Guerra de Guerrillas” del Che Guevara. Todavía no explícito, comenzaba así el debate entre rebelión popular o acción voluntarista de grupos; violencia de masas o elites armadas.
c)- Las victorias sobre las fuerzas policiales poderosamente armadas que manifestantes inermes lograron en Rosario, Tucumán, Salta y Córdoba, fueron hechos sin precedentes en nuestro país. d)- Esas victorias resultaron posibles, por la convergencia del apoyo material y moral de toda la población sin excepciones, “barrio por barrio, calle por calle, casa por casa” y también por las vacilaciones de quienes tenían a su cargo la represión.
En Córdoba se tocó el límite de posibilidades de éxito para una movilización espontánea y general de la población, que convirtió la ciudad en un tembladeral táctico para las fuerzas represivas. e)- La falta de un comando centralizador de las fuerzas populares impidió que la victoria táctica se transformara en una victoria estratégica, enfrentando política y materialmente la ocupación militar y atrayendo a un sector de las fuerzas armadas al bando del pueblo. f)- La conformación de la cabeza política constituye el próximo paso, que supone formas directas y revolucionarias de representación popular, integrada con la participación y voto de trabajadores, estudiantes y demás sectores en lucha contra la tiranía oligárquica.
Luis Gargiulo
Necochea – Pcia. de Buenos Aires
Estas líneas fueron tomadas del borrador “Memorias de un militante, apuntes para nietos” libro en preparación.
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