miércoles, 23 de abril de 2008

De los Hnos. Kennedy a De Angeli y Cia.

En un país que lleva el estigma de ser “agrario” y no industrial (¿capricho de la naturaleza o de algún sector político y social?), no es casual que los últimos caudillos del Interior a la vieja usanza –es decir, verdaderos hombres de campo, admirados por sus destrezas gauchas y consustanciados con su pueblo, sus dolores y sus luchas- fueran tres hermanos expulsados de la Sociedad Rural de La Paz, provincia de Entre Ríos. Tampoco es casual que ellos fueran de la tierra de Pancho Ramírez, de Urquiza, de José Hernández y de López Jordán.

 

            Dice Marcelo Faure en la introducción  a “Los Kennedy de La Paz: una historia del norte entrerriano” que, paradójicamente, el séptimo de los hermanos, Enrique, fue “uno de los miembros fundadores de la Sociedad Rural de La Paz. Pero la relación de los famosos hermanos Kennedy con las distintas comisiones directivas será dificultosa: las disímiles visones administrativas y de gestión del predio ferial terminarán alejando a los hermanos por un largo tiempo”.

            Aunque eso no sería todo. Los hermanos Kennedy serían los protagonistas principales de la patriada del domingo 3 de enero de 1932 –un año antes de la otra patriada de Arturo Jauretche y sus amigos yrigoyenistas en Paso de los Libres-, sublevados contra la dictadura del general Uriburu, quien dos años antes había derrocado al gobierno soberano y popular del Dr. Hipólito Yrigoyen. Ésa, justamente, sería la razón del levantamiento armado en La Paz, protagonizado por los hermanos Kennedy y otros patriotas del campo y la ciudad, junto al general Severo Toranzo, los doctores Ábalos, Sabattini y Erro y los tenientes coroneles Atilio Cattáneo, Roberto Bosch y Gregorio Pomar –integrantes de la Plana Mayor del movimiento revolucionario- que compartían la defensa de la soberanía popular confiscada por el golpe oligárquico de 1930. Ese golpe armado contra la soberanía y los intereses populares quería restaurar a la oligarquía y legitimarla a través del “fraude patriótico”, tal como los propios sectores oligárquicos, los partidos seudo republicanos de aquel momento y la prensa venal –manipulando al Ejército- venían proyectando para dar inicio con bombos y platillos a la que luego se conocería con el nombre y apellido de Década Infame. 

 

“Volver”, un tango conocido…

 

            Contrasta la actitud de los hermanos Kennedy con la del actual dirigente sojero de la Federación Agraria de Entre Ríos, el gualeguaychense Alfredo De Angeli, que algunas versiones ligan, más que al campo de los negocios rurales, al campo de la política a través del Partido Comunista Revolucionario, quien, siguiendo la máxima maoísta de la “unidad obrero-campesina”, pretende golpear al gobierno popular no con fines gremiales sino políticos. De allí su intransigencia y acopio de armas. Lo paradójico en este caso es que De Angeli (intérprete) pretenda hacer una revolución al lado de la Sociedad Ruralla Década Infame. (música y letra), cuya trayectoria es antipopular y antinacional desde su misma fundación, como lo demuestra toda la historia argentina y lo confirma la rebelión de los hermanos Kennedy al comienzo de

            Como señala Faure, “esta Década Infame tendría su contracara: la digna resistencia de cientos de argentinos que habían visto en el radicalismo el germen de la democracia real. Es así que se llevan adelante decenas de levantamientos cívico-militares pidiendo la libertad del Presidente depuesto y la apertura democrática, hechos que cooperan en la formación de un movimiento popular de raigambre nacional y que accederá al gobierno en 1946”. Ocurriría lo mismo después del golpe del 55.

            Por el contrario, opuesta a las razones de la rebelión armada de 1932 de los hermanos Kennedy contra la restauración oligárquica, la rebelión de Alfredo De Ángeli y Cia. (algunos dicen, efectivamente, que está la CIA detrás de todo esto) pretende debilitar al gobierno soberano y popular de Cristina de Kirchner para luego negociar, no mejoras para los pequeños y medianos productores que el modelo político nacional prevé y contempla, sin duda, sino directamente la restauración política del “campo”.

            Lo que sucede es que De Angeli y quienes lo siguen, todavía creen y quieren creer en aquel país “agrario” de 1910 (de allí lo de la unidad obrero-campesina). Ese país exhibía sus grandes saldos exportables sujetos al arbitrio, prodigalidad y filantropía de los sectores agropecuarios ligados a la intermediación comercial, a la exportación de productos primarios e importación de productos industriales solamente, que mantenía cierto decoro de las clases medias urbanas cercanas a las zonas de producción primaria exportable (del atraso del Interior, ni noticias) y admitía a algunos sectores obreros ligados al rubro servicios, a los transportes extranjeros y a la cultura y el comercio cosmopolita, cuyo perfil humano pretendía diametralmente distinto al de los descamisados y “cabecitas negras” del 45 (fruto de la industrialización) y al de D’Elía y sus piqueteros (fruto de la desindustrialización).

 

Hay que leer la letra, no sólo escuchar al intérprete

 

            De Angeli y Cia parecen ignorar que D’Elia y los piqueteros urbanos son los obreros argentinos desocupados que dejó el cuarto de siglo (1976-2001) de entrega del país a los poderes internacionales, de apertura indiscriminada al mercado extranjero, de desactivación y destrucción del Estado protector del aparato productivo, de desindustrialización salvaje, de desocupación galopante, de arrasamiento de las conquistas sociales, de hambre, miseria creciente, indigencia, mortalidad infantil, etc.

            A ese país nos quieren volver De Angeli, Cia y la oligarquía nativa. Unos con fines políticos, otros con fines políticos, económicos y sociales. Pero ninguno con fines patrióticos, es decir, incondicionales, en bien del pueblo y de la patria. Comparémoslo con el final de la historia que comenzamos a contar.

            Por diversas desinteligencias, la revolución de 1932 a favor de la restauración popular y democrática había fracasado. Se venía una década de dominio de los intereses oligárquicos y extranjeros. Pero Eduardo, Mario y Roberto Kennedy, que ignoran lo sucedido, cumplen lo acordado con las demás fuerzas patrióticas, sublevando La Paz, a 160 kilómetros de Paraná, la última ciudad importante antes de llegar a Corrientes. La revolución de 1932 estaba vencida y los hermanos Kennedy, acusados de maleantes,  debieron huir al Uruguay durante varios días, perseguidos por los sabuesos del gobierno dictatorial e ilegítimo. Al año siguiente vendría la rebelión de Paso de los Libres de Arturo Jauretche y 10 años después la sublevación de los coroneles, para asegurarle a todo el pueblo argentino una década de legitimidad, dignidad y bonanza.

            Hoy se vuelve a plantear ese viejo dilema. Como los gobiernos de Yrigoyen, de Perón y de Isabel Perón en el siglo XX, mal o bien, el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner representa la voluntad del pueblo argentino –expresada hace apenas unos meses- por lograr, según se jugaron los hermanos Kennedy, Jauretche y otros patriotas, una patria justa, libre y soberana. Para la oligarquía del campo, los que defienden la ley son maleantes y los que la atacan y la atropellan, héroes. Así ha escrito la historia.

            Elio Noé Salcedo


Tags: campo, rural, kennedy, pcr, piquetes, kirchner

Comentarios

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Autor: Invitado
Fecha: miércoles, 14 de mayo de 2008
Hora: 0:40

Acabo de leer esta nota, y sinceramente vuelvo a confirmar y reafirmar mis valores y pensamientos nacionalistas.
Sin duda es asi, los medios, la oligarquia, la dictadura, y el campo siempre estuvieron en contra del pensamiento nacional y del bien comun!.

Considero que no esta todo perdido y que ami me abrio la cabeza leer,leer mucho.
Hoy traspaso los libros de jauretche amucha gente totalemente desentendida del tema, de la politica, y de muchas cosas. Es dificil ,pero de apoco lo estoy logrando, ya no me enfurezco, solo les llevo los libros.....

Fuerza Argentina,,,

Andrea (27 años) ,