miércoles, 19 de marzo de 2008
Masacre "de la tapera": Homenaje a Juan Alberto "Beto" Osuna y Carlos José Maria
La Juventud Peronista de la
ciudad de Paraná realizará un acto de homenaje a los militantes, Juan
Alberto "Beto" Osuna y Carlos José Maria Fernández, asesinados por la
dictadura genocida en lo que se conoce como la "Masacre de la Tapera".
El acto se llevará a cabo en la intersección de las calles Rondeau y
Tratado del Cuadrilátero de la ciudad de Paraná, este miércoles, a las 12.
En la oportunidad se descubrirá una placa en la que se rinde homenaje a dos mártires de la causa Nacional y Popular que en la madrugada del 25 de septiembre de 1976 fueron trasladados en condición de detenidos-desaparecidos a la ciudad de Paraná. Sobre Rondeau al 1396 fueron depositados, ambos estaban maniatados y con signos evidentes de haber sido salvajemente torturados, los colocaron en ese lugar conocido como La Tapera y los masacraron con disparos de todo calibre, más de 300 impactos se corroboraron en el lugar.
Desde la Juventud Peronista, a treinta y dos años del golpe genocida, queremos homenajear a todos los militantes sociales, políticos, sindicales, estudiantes y ciudadanos que fueron detenidos, torturados y desaparecidos por el solo hecho de pensar que un país mejor era posible.
Los compañeros "Beto" Osuna y Fernández formaban parte de una generación que participó y se comprometió en la vida política de nuestro país, persiguiendo una revolución para la Argentina. Una generación que se sacrificó, militó y pavimentó con su sangre el camino para cambiar un país dependiente, sometido económica y culturalmente, evidentemente injusto en la distribución de la riqueza y el poder.
Al cumplirse 32 años de este deplorable hecho que asoló a nuestro país queremos rendir un sincero homenaje a dos mártires de la causa Nacional y Popular, masacrados salvajemente por la genocida dictadura: Juan Alberto "Beto" Osuna, y Carlos José María Fernández.
"La Masacre de La Tapera"
El 24 de marzo de 1976 con el golpe militar encabezado por el genocida de Videla se derrocaba a un gobierno débil y cuestionado, pero constitucional, a cargo de Maria Estela Martínez de Perón. Comienza allí en Argentina la noche más oscura y trágica que su historia recuerde, instaurándose la más sangrienta y terrible dictadura de América Latina.
El golpe fue ejecutado en contra un modelo económico social en su conjunto, institucional, política e individualmente. El proceso autodenominado de "Reorganización Nacional", puso fin al estado de Bienestar fundado por Juan Perón a mediados de la década del 40.
La provincia de Entre Ríos no fue ajena al genocidio que se instauró en el resto del país. El solo recuerdo del tenebroso y perverso General Trimarco así lo certifica.
La verdadera historia de una masacre
Los compañeros Juan Alberto "Beto" Osuna y Carlos José María Fernández fueron trasladados, en condición de detenidos-desaparecidos, a la ciudad de Paraná pasada la medianoche del 25 de septiembre de 1976. Según sus familiares, Osuna y Fernández no se conocían anteriormente.
Los vecinos de calle Rondeau entre Almirante Brown y Don Bosco fueron obligados a encerrarse en sus casas y a no salir bajo ningún concepto porque en horas de la madrugada habría un operativo militar importante.
La zona fue virtualmente ocupada por móviles y cientos de efectivos policiales y militares, en la casa ubicada sobre Rondeau 1396 fueron depositados el "Beto" Osuna y Carlos Fernández. Ambos estaban maniatados y con signos evidentes de haber sido salvajemente torturados, los colocaron en ese lugar conocido como La Tapera y los masacraron con disparos de todo calibre. Más de 300 impactos se corroboraron en el lugar. Los tiros fueron escuchados a muchas cuadras a la redonda.
Existen versiones con confirmadas de que los compañeros Osuna y Fernández fueron trasladados ya muertos hasta "La Tapera".
Se trató, sin duda alguna de un asesinato, de un fusilamiento, que luego perversamente intento ser simulado como si se tratase de un enfrentamiento.
Pero la mentira y la infamia de estos despreciables asesinos a quedado al descubierto, ya que los testimonios de quienes observaron en la oscuridad de la noche los acontecimientos indican que la versión acerca de un enfrentamiento no fue tal, sino que fue una "burla y engaño" armado por la patota de represores, para fraguar y dejar impune el asesinato atroz que habían cometido. Fue una parodia, una burda y siniestra farsa para encubrir una practica sistemática genocida.
En el límite del cinismo, al otro día, fuerzas de seguridad allanaron la casa de su madre en Paraná buscando a Osuna. Al mismo que habían masacrado unas pocas horas antes.
Su familia se entero de su muerte casi dos meses después, cuando los medios periodísticos informaron la muerte del "Beto" en un operativo policial. Su madre ya intuía lo peor cuando su hijo no la llamo en octubre, por el "Día de la Madre".
Estos hechos muestran a las claras que en la Argentina existió un genocidio, frió y minuciosamente planificado.
¿Quienes fueron los mártires de "La Tapera"?
Juan Alberto Osuna: Nació en la ciudad de Paraná en 1948. Cursó sus estudios primarios en la escuela Magnasco de Paraná y desde muy joven colaboró e impulsó acciones solidarias, como las realizadas a beneficio de su escuela siendo presidente de la asociación de ex alumnos.
Desarrolló su militancia peronista y montonera en la Juventud Universitaria Peronista de la Universidad Tecnológica Nacional, Regional Paraná. En su barrio militaba en forma conjunta con sus vecinos. Trabajaba en la Dirección de Catastro Provincial. Fue secuestrado el 8 de septiembre de 1976 en el Hospital Iturraspe de Santa Fe, donde participaba de una reunión con compañeros del lugar.
Carlos José María Fernández: Militante montonero, fue secuestrado el 4 de septiembre en la fábrica Coego Hnos. de la localidad de Teodolina, provincia de Santa Fe, por cuatro individuos que se identificaron como pertenecientes a la Policía Federal en presencia de sus compañeros de trabajo. Fernández estaba casado con Rosario Dora Taganone, con quien tenía al momento de ser detenido dos hijas.
La Infatigable lucha de los Familiares
Rubén Osuna (Hermano de Juan Alberto) se entrevistó con el interventor militar de la provincia, general Juan Carlos Trimarco, para preguntarle por el paradero de su hermano. En una actitud canallesca el represor le contesto con una amenaza:…"déjate de hinchar las pelotas porque te vamos a hacer boleta a vos también; está muerto, déjate de joder"… Fue victima de burlas y siniestras bromas por parte de agentes de seguridad o de la Policía Federal cuando buscaba a su hermano.
Rosario Dora Taganone, esposa de Fernández se presentó reiteradamente en diferentes medios de prensa para finalmente ser recibida en el Comando de Ejército de Paraná, allí le comunicaron que su esposo junto con Osuna habían sido enterrados en el Cementerio Municipal de Paraná.
Los familiares de Osuna y Fernández nunca se resignaron ni cesaron en la búsqueda de los cuerpos de sus seres queridos; tanto fue así que con el correr de los años, dieron con el testimonio de un sepulturero que les señaló un lugar donde habían sido tirados dos cuerpos, uno grande y uno chiquito; Fernández medía más de 1,85 metros y Osuna era mas bajo de estatura. Esta información se mantuvo en secreto. En 1981, aún en plena dictadura, en ocasión de trasladar los restos del padre de Beto, se robaron el cadáver de su propio familiar y lo llevaron a otro lugar para esconderlo; Reconocieron el cadáver por una prótesis dental de platino que el "Beto" tenía.
El Equipo Argentino de Antropología Forense incorporó esta prueba para reforzar los estudios de ADN que corroboraron la identidad de los restos de Beto Osuna. Ahora, siguen trabajando en la ardua tarea de encontrar e identificar los restos de Carlos Fernández en el Cementerio Municipal de Paraná. Los restos de Osuna fueron sepultados en el cementerio Parque de la Paz en el año 2007.
Homenaje y pedido de Justicia
Los compañeros "Beto" Osuna y Fernández formaban parte de una generación que participó y se comprometió en la vida política de nuestro país, persiguiendo una revolución para la Argentina. Una generación que se sacrificó, militó y pavimentó con su sangre el camino para cambiar un país dependiente, sometido económica y culturalmente, evidentemente injusto en la distribución de la riqueza y el poder.
En memoria a ellos, y a los 30.000 mártires del pueblo, exigimos Memoria, Verdad y Justicia. Lo hacemos convencidos, por que los hechos así lo demuestran, que en la argentina se instauró un plan genocida que tenía por objetivo el exterminio de aquellos que entendían que un país mejor solamente era posible si el poder residía en manos del pueblo.
Apostamos a la profundización de las políticas de Derechos Humanos que viene implementando el gobierno nacional, que ha impulsado medidas como la declaración de inconstitucionalidad de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, lo que ha permitido la reactivación de los juicios iniciados hace dos o tres décadas lo cual podrá llevar a mas de 5000 represores al banquillo de acusados.
Hoy se presentan las condiciones para avanzar en la búsqueda de la Verdad. En ese sentido hacemos un llamado a las autoridades judiciales para que aceleren los procesos que se llevan adelante contra los genocidas en los distintos tribunales federales de nuestro país.
Los alarmantes acontecimientos de la desaparición de Julio López y las "confusas" muertes de los represores Febres y Navone, nos obligan a redoblar esfuerzos para que una vez más el manto de la impunidad no caiga sobre la tragedia que flageló a la Argentina.
Como militantes del campo nacional y popular tenemos el desafío de seguir manteniendo intacta la memoria y el recuerdo de nuestros mártires y las causas de su lucha. El ejemplo de quienes sufrieron la persecución, la tortura y la muerte, nos imponen exigir justicia y castigo a todos los genocidas denunciados y procesados, junto con sus cómplices.
Aspiramos a que tengan un juicio justo, sin vulnerar los derechos que todos los seres humanos tenemos por el solo hecho de ser tales, derechos que a nuestros compañeros les fueron negados una y mil veces y no que mueran sin decir la verdad en la mano anónima de la impunidad, que sigue queriendo callar nuestro justo pedido.
A 32 de años del 24 de marzo de 1976, seguimos exigiendo "VERDAD, MEMORIA y JUSTICIA" para los 30.000 compañeros detenidos-desaparecidos.
Lo hacemos inspirados en la pluma de Bertolt Bretch, musicalizada por Daniel Viglietti, que hacen una de las canciones preferidas del "Beto" Osuna: "Yo vivo en un tiempo de guerra":
"Si llegaras a vivir ese tiempo de igualdad donde el hombre ayude al hombre sentirás la libertad".
Concluye el comunicado de la Juventud Peronista "Evita Militante".
En la oportunidad se descubrirá una placa en la que se rinde homenaje a dos mártires de la causa Nacional y Popular que en la madrugada del 25 de septiembre de 1976 fueron trasladados en condición de detenidos-desaparecidos a la ciudad de Paraná. Sobre Rondeau al 1396 fueron depositados, ambos estaban maniatados y con signos evidentes de haber sido salvajemente torturados, los colocaron en ese lugar conocido como La Tapera y los masacraron con disparos de todo calibre, más de 300 impactos se corroboraron en el lugar.
Desde la Juventud Peronista, a treinta y dos años del golpe genocida, queremos homenajear a todos los militantes sociales, políticos, sindicales, estudiantes y ciudadanos que fueron detenidos, torturados y desaparecidos por el solo hecho de pensar que un país mejor era posible.
Los compañeros "Beto" Osuna y Fernández formaban parte de una generación que participó y se comprometió en la vida política de nuestro país, persiguiendo una revolución para la Argentina. Una generación que se sacrificó, militó y pavimentó con su sangre el camino para cambiar un país dependiente, sometido económica y culturalmente, evidentemente injusto en la distribución de la riqueza y el poder.
Al cumplirse 32 años de este deplorable hecho que asoló a nuestro país queremos rendir un sincero homenaje a dos mártires de la causa Nacional y Popular, masacrados salvajemente por la genocida dictadura: Juan Alberto "Beto" Osuna, y Carlos José María Fernández.
"La Masacre de La Tapera"
El 24 de marzo de 1976 con el golpe militar encabezado por el genocida de Videla se derrocaba a un gobierno débil y cuestionado, pero constitucional, a cargo de Maria Estela Martínez de Perón. Comienza allí en Argentina la noche más oscura y trágica que su historia recuerde, instaurándose la más sangrienta y terrible dictadura de América Latina.
El golpe fue ejecutado en contra un modelo económico social en su conjunto, institucional, política e individualmente. El proceso autodenominado de "Reorganización Nacional", puso fin al estado de Bienestar fundado por Juan Perón a mediados de la década del 40.
La provincia de Entre Ríos no fue ajena al genocidio que se instauró en el resto del país. El solo recuerdo del tenebroso y perverso General Trimarco así lo certifica.
La verdadera historia de una masacre
Los compañeros Juan Alberto "Beto" Osuna y Carlos José María Fernández fueron trasladados, en condición de detenidos-desaparecidos, a la ciudad de Paraná pasada la medianoche del 25 de septiembre de 1976. Según sus familiares, Osuna y Fernández no se conocían anteriormente.
Los vecinos de calle Rondeau entre Almirante Brown y Don Bosco fueron obligados a encerrarse en sus casas y a no salir bajo ningún concepto porque en horas de la madrugada habría un operativo militar importante.
La zona fue virtualmente ocupada por móviles y cientos de efectivos policiales y militares, en la casa ubicada sobre Rondeau 1396 fueron depositados el "Beto" Osuna y Carlos Fernández. Ambos estaban maniatados y con signos evidentes de haber sido salvajemente torturados, los colocaron en ese lugar conocido como La Tapera y los masacraron con disparos de todo calibre. Más de 300 impactos se corroboraron en el lugar. Los tiros fueron escuchados a muchas cuadras a la redonda.
Existen versiones con confirmadas de que los compañeros Osuna y Fernández fueron trasladados ya muertos hasta "La Tapera".
Se trató, sin duda alguna de un asesinato, de un fusilamiento, que luego perversamente intento ser simulado como si se tratase de un enfrentamiento.
Pero la mentira y la infamia de estos despreciables asesinos a quedado al descubierto, ya que los testimonios de quienes observaron en la oscuridad de la noche los acontecimientos indican que la versión acerca de un enfrentamiento no fue tal, sino que fue una "burla y engaño" armado por la patota de represores, para fraguar y dejar impune el asesinato atroz que habían cometido. Fue una parodia, una burda y siniestra farsa para encubrir una practica sistemática genocida.
En el límite del cinismo, al otro día, fuerzas de seguridad allanaron la casa de su madre en Paraná buscando a Osuna. Al mismo que habían masacrado unas pocas horas antes.
Su familia se entero de su muerte casi dos meses después, cuando los medios periodísticos informaron la muerte del "Beto" en un operativo policial. Su madre ya intuía lo peor cuando su hijo no la llamo en octubre, por el "Día de la Madre".
Estos hechos muestran a las claras que en la Argentina existió un genocidio, frió y minuciosamente planificado.
¿Quienes fueron los mártires de "La Tapera"?
Juan Alberto Osuna: Nació en la ciudad de Paraná en 1948. Cursó sus estudios primarios en la escuela Magnasco de Paraná y desde muy joven colaboró e impulsó acciones solidarias, como las realizadas a beneficio de su escuela siendo presidente de la asociación de ex alumnos.
Desarrolló su militancia peronista y montonera en la Juventud Universitaria Peronista de la Universidad Tecnológica Nacional, Regional Paraná. En su barrio militaba en forma conjunta con sus vecinos. Trabajaba en la Dirección de Catastro Provincial. Fue secuestrado el 8 de septiembre de 1976 en el Hospital Iturraspe de Santa Fe, donde participaba de una reunión con compañeros del lugar.
Carlos José María Fernández: Militante montonero, fue secuestrado el 4 de septiembre en la fábrica Coego Hnos. de la localidad de Teodolina, provincia de Santa Fe, por cuatro individuos que se identificaron como pertenecientes a la Policía Federal en presencia de sus compañeros de trabajo. Fernández estaba casado con Rosario Dora Taganone, con quien tenía al momento de ser detenido dos hijas.
La Infatigable lucha de los Familiares
Rubén Osuna (Hermano de Juan Alberto) se entrevistó con el interventor militar de la provincia, general Juan Carlos Trimarco, para preguntarle por el paradero de su hermano. En una actitud canallesca el represor le contesto con una amenaza:…"déjate de hinchar las pelotas porque te vamos a hacer boleta a vos también; está muerto, déjate de joder"… Fue victima de burlas y siniestras bromas por parte de agentes de seguridad o de la Policía Federal cuando buscaba a su hermano.
Rosario Dora Taganone, esposa de Fernández se presentó reiteradamente en diferentes medios de prensa para finalmente ser recibida en el Comando de Ejército de Paraná, allí le comunicaron que su esposo junto con Osuna habían sido enterrados en el Cementerio Municipal de Paraná.
Los familiares de Osuna y Fernández nunca se resignaron ni cesaron en la búsqueda de los cuerpos de sus seres queridos; tanto fue así que con el correr de los años, dieron con el testimonio de un sepulturero que les señaló un lugar donde habían sido tirados dos cuerpos, uno grande y uno chiquito; Fernández medía más de 1,85 metros y Osuna era mas bajo de estatura. Esta información se mantuvo en secreto. En 1981, aún en plena dictadura, en ocasión de trasladar los restos del padre de Beto, se robaron el cadáver de su propio familiar y lo llevaron a otro lugar para esconderlo; Reconocieron el cadáver por una prótesis dental de platino que el "Beto" tenía.
El Equipo Argentino de Antropología Forense incorporó esta prueba para reforzar los estudios de ADN que corroboraron la identidad de los restos de Beto Osuna. Ahora, siguen trabajando en la ardua tarea de encontrar e identificar los restos de Carlos Fernández en el Cementerio Municipal de Paraná. Los restos de Osuna fueron sepultados en el cementerio Parque de la Paz en el año 2007.
Homenaje y pedido de Justicia
Los compañeros "Beto" Osuna y Fernández formaban parte de una generación que participó y se comprometió en la vida política de nuestro país, persiguiendo una revolución para la Argentina. Una generación que se sacrificó, militó y pavimentó con su sangre el camino para cambiar un país dependiente, sometido económica y culturalmente, evidentemente injusto en la distribución de la riqueza y el poder.
En memoria a ellos, y a los 30.000 mártires del pueblo, exigimos Memoria, Verdad y Justicia. Lo hacemos convencidos, por que los hechos así lo demuestran, que en la argentina se instauró un plan genocida que tenía por objetivo el exterminio de aquellos que entendían que un país mejor solamente era posible si el poder residía en manos del pueblo.
Apostamos a la profundización de las políticas de Derechos Humanos que viene implementando el gobierno nacional, que ha impulsado medidas como la declaración de inconstitucionalidad de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, lo que ha permitido la reactivación de los juicios iniciados hace dos o tres décadas lo cual podrá llevar a mas de 5000 represores al banquillo de acusados.
Hoy se presentan las condiciones para avanzar en la búsqueda de la Verdad. En ese sentido hacemos un llamado a las autoridades judiciales para que aceleren los procesos que se llevan adelante contra los genocidas en los distintos tribunales federales de nuestro país.
Los alarmantes acontecimientos de la desaparición de Julio López y las "confusas" muertes de los represores Febres y Navone, nos obligan a redoblar esfuerzos para que una vez más el manto de la impunidad no caiga sobre la tragedia que flageló a la Argentina.
Como militantes del campo nacional y popular tenemos el desafío de seguir manteniendo intacta la memoria y el recuerdo de nuestros mártires y las causas de su lucha. El ejemplo de quienes sufrieron la persecución, la tortura y la muerte, nos imponen exigir justicia y castigo a todos los genocidas denunciados y procesados, junto con sus cómplices.
Aspiramos a que tengan un juicio justo, sin vulnerar los derechos que todos los seres humanos tenemos por el solo hecho de ser tales, derechos que a nuestros compañeros les fueron negados una y mil veces y no que mueran sin decir la verdad en la mano anónima de la impunidad, que sigue queriendo callar nuestro justo pedido.
A 32 de años del 24 de marzo de 1976, seguimos exigiendo "VERDAD, MEMORIA y JUSTICIA" para los 30.000 compañeros detenidos-desaparecidos.
Lo hacemos inspirados en la pluma de Bertolt Bretch, musicalizada por Daniel Viglietti, que hacen una de las canciones preferidas del "Beto" Osuna: "Yo vivo en un tiempo de guerra":
"Si llegaras a vivir ese tiempo de igualdad donde el hombre ayude al hombre sentirás la libertad".
Concluye el comunicado de la Juventud Peronista "Evita Militante".

