miércoles, 26 de julio de 2006
Cumbre del Mercosur: Hay una nueva América, eso es lo que hay
“Hay que celebrar que tengamos los presidentes que estamos teniendo en América Latina. Y es más, -arriesgo que- estoy de acuerdo con todas las decisiones que se tomen y no sé qué decisiones se han de tomar. Pero estoy de acuerdo, estoy de acuerdo por que las toman entre todos, e ir todos a un destino colectivo es un ejemplo de unidad de los gobiernos de América Latina que nosotros tenemos que tratar de ayudar a consolidar.
Por eso no es cierto que hay una vanguardia en esta integración: algunos plantean con mezquindad que hay una vanguardia, idea que viene a enlodar la integración y hablan del “Eje Fidel - Chávez y Evo Morales”, dejando a Kirchner y Lula como gobiernos socialdemócratas. No es cierto, es la unidad continental, y es de todos y con todos los presidentes.
Esto más allá de algunos -que hacen análisis político pensando en ellos y no en el interés colectivo. Por que esta unidad no está sólo precedida de que hemos recuperado gobiernos como el nuestro, donde me siento orgulloso de militar en el espacio del Presidente de la Nación”.
Son palabras extractadas del discurso de Edgardo Depetri en acto de apertura del Encuentro Latinoamericano por la Soberanía y la Integración Regional, realizado en el teatro De La Comedia, en ciudad Córdoba. Palabras que buscaban poner sobre la mesa, al oído de las cientos de compañeras y compañeros que habían llegado al encuentro, lo que se iba a discutir entre sectores del campo popular.
Y la palabra “enlodar” es adecuada a lo que iba a suceder en los días siguientes. Y fue poner la pelota donde tenía que estar: se está con el proceso latinoamericano que vienen empujando Lula y Kirchner o... se lo enloda. El eje del bien, el eje del mal.
Hay una nueva América, eso es lo que hay
Ya el lunes, cuando el enviado de Página/12, Martín Piqué le preguntó al presidente Chávez -¿Está de acuerdo con que en estas cumbres se está vislumbrando cada vez más dos ejes diferenciados, uno La Habana- Caracas- La Paz y otro Brasilia- Buenos Aires?
Chávez le respondió:
Hay una nueva América, eso es lo que hay. Más que ejes: un nuevo tiempo, un nuevo continente y unos nuevos pueblos. Míralos, allí están -contestó. A su alrededor una multitud coreaba su nombre y el de Fidel mientras sacaban fotos con cámaras digitales y celulares. Entre el gentío se vio flamear una bandera negra y roja, los colores que identifican al Movimiento 26 de Julio desde el desembarco en la Sierra Maestra, y otra celeste y blanca de Libres del Sur. “Hay una nueva América, eso es lo que hay”.
Es lo que parecen no entendieron aquellos que se aferran a imaginar una división -ejes, es el término utilizado- desde una visión basada en divisiones ideológicas del pasado y que hoy no aportan a una real visión de las circunstancias sociales y culturales de estos tiempos. Como dijo el representante de Bolivia en el ya mencionado acto de apertura del Encuentro Latinoamericano por la Soberanía y la Integración Regional, Víctor Moreno.
Moreno habló del imperialismo y sus discursos, dijo: “es más impactante ver a las cholitas ocupar el parlamento, que el discurso antiimperialista de Evo Morales; ver en la cancillería al indio, ver al indio en la academia diplomática que los discursos antiimperialistas” Habló luego de la política de hidrocarburos dentro de sus fronteras y fuera de ellas, la exportación. Las dificultades y desafíos que conlleva la reforma agraria, “para contar con la presencia física de las fuerzas del Estado en los latifundios”.
Las cholitas ocupando el parlamento es lo nuevo, es “hay una nueva América, eso es lo que hay.
Hay otra América, al parecer atascada ideológicamente en el pasado, aferrada a discursos, teorías políticas que por lo general, desde el campo popular, son de todos, pero parecería que la única manera de cambiar el mundo es “tomar el cielo por asalto”.
Recuperar los hidrocarburos, todos los recursos naturales, recuperar los ferrocarriles, avanzar sobre la distribución de la riqueza. Si todos en el campo popular repiten lo mismo. La diferencia comienza como se llega, cual es el camino que lleva a ese objetivo. Y lo que resaltó Córdoba -al amparo del encuentro de los presidentes-, en los encuentros laterales, es que hubo un sector buscando ganar presencia en ese espacio donde se practicó con esquematismo el buscar dividir en ejes buenos y malos, de encontrar un “eje” revolucionario y otro reformista o como quiera llamarse al gobierno del presidente Kirchner y al del brasileño Lula.
Paradojas de los que buscan espacio por la izquierda. Aplauden a rabiar la al presidente Chávez cuando habla de socialismo. Y Chávez no solo habla. Es hombre de acción y existe un pueblo que lo respalda y, por ese camino avanzan. Evo va por lo suyo. Tabaré o Bachelet tienen sus propios y posibles proyectos. Sus propios y posibles tiempos. No hay dudas de su nobleza y de sus aguerridas personalidades, se trata de otra cosa ¿cierto?
Con sólo mirar hacia el Líbano bajo la oleada de destrucción y muerte. O, Irak, Gaza, Guantánamo. Se comprende que no es con buenas intenciones que se avanza. Hay un enemigo furioso. Un enemigo emergente, visible, capaz de asumir el rol de asesino para un gran porcentaje de la humanidad.
No de toda la humanidad. Hay quién se beneficia con la sangre de un niño iraquí o salvadoreño.
Esto es Argentina. Se supone, no hay que hacerse los disimulados al analizar cierta visión de la realidad. Con sólo leer los diarios formadores de opinión pública, donde lo fundamental de la cumbre fue el affaire Molina. Tapa Clarín y La Nación. Y el domingo esos mismos diarios salen fogoneando una rebelión de la oligarquía vacuna. Tapa, página tres y cuatro y cinco en Clarín. No existió la Cumbre del Mercosur. (Todavía anda por ahí un disfrazado de cronista librepensador diciendo de los 47 años de tiranía en Cuba. Sólo faltaba que dijera, “el tirano prófugo”.)
Memoria
Hubo un golpe en el 30, hubo un 55 y hubo un 76 y Menem -que fue tan perverso como los anteriores. Ahora, esos mismos que están saliendo con sus tractores última generación a las rutas, fueron y son una parte del poder que produjeron esa historia de golpes y despojo de derechos. En esta interna “de los ejes”, se pretende olvidar o no se comprende que la única manera de frenar un golpe financiero o lo que “ellos” ya están elucubrando para voltear o al menos volver obediente a este gobierno, es la unidad, pelear desde adentro, que el enemigo no está en el gobierno nacional.
Lo contrario es eso de inventar “ejes” donde de un lado está la pureza revolucionaria, y del “otros”, los que abdican ideales por un puesto, que son cooptados por el kirchnerismo por tener la base o el alma podrida.
Hay que mirarse el ombligo
Digamos. Había que estar en el Campus Universitario cuando los compañeros apresuraron a correr la cancha para estar en primera fila. Cuando se calmó el tierral, la militancia no cubría más que una decena de metros de ancho del campo. No había más que 5 mil compañeros, entre los que estábamos los del Frente Transversal -CTA. Y ataje que no son quejas. Es lo que hay.
Las otras 30 o 40 mil personas -increíblemente jóvenes en su mayoría-, llegaron sueltos, de a dos, de a cinco. Llegaron atraídos por el prestigio del Comandante, por la curiosidad, por esa intuición de que algo estaba sucediendo. También llegaron como aparecidos en el aniversario de los 30 años del golpe militar, donde los “sueltos” fueron quiénes taparon a “la militancia”. O, como sucedió el 25 de mayo, en la Plaza: hay una nueva América, eso es lo que hay. Y el presidente Néstor Kirchner es parte fundamental de esa nueva América de la que habla Hugo Chávez.
Contracumbre contra Kirchner. En parte eso quisieron imponer.
Es la discusión. Es la interna de campo popular argentino. En Córdoba hubo en el encuentro que se presentó como una contra-cumbre: contra Kirchner. Son esos mismos 300 o 500 compañeros que silbaron cuando Fidel nombró al presidente argentino en su discurso. En la masa eran nada. Silbaron al silencio, en soledad. Como lo son cada vez que el pueblo sale a la calle. Eso es mirarse el ombligo, contarse las costillas. Piden no pagar la deuda, piden renacionalizar los hidrocarburos, proponen... y después ponen ¿qué?
Entonces, para volver a las palabras inspiradas -sí- de Edgardo Depetri cuando dijo: “no es cierto que hay una vanguardia de esta integración: algunos plantean con mezquindad que hay una vanguardia que viene a enlodar la integración y hablan del “Eje Fidel - Chávez y Evo Morales”, dejando a Kirchner y Lula como gobiernos socialdemócratas. No es cierto, es la unidad continental, y es de todos y con todos los presidentes. Esto más allá de algunos -que hacen análisis político pensando en ellos y no en el interés colectivo”.
“Por eso hay que celebrar que tengamos los presidentes que estamos teniendo en América Latina. Y es más, -arriesgo que- estoy de acuerdo con todas las decisiones que se tomen y no sé qué decisiones se han de tomar. Pero estoy de acuerdo, estoy de acuerdo por que las toman entre todos, e ir todos a un destino colectivo es un ejemplo de unidad de los gobiernos de América Latina que nosotros tenemos que tratar de ayudar a consolidar”.
Nadie tiene la verdad
Una cosa es abrir la discusión de cómo lograr una mejor distribución de la riqueza y otra, perder energía -y compañer@s- tirando piedras, tratar de miserable al otro sin poder dar vuelta el espejo y mirarse a los ojos. Mirarse seriamente. Ver que rebota. Nadie que diga esto - Kirchner- es más de lo mismo, no vio a Hebe en el palco, no la escuchó decir que banca a este presidente, que hace suyo el proyecto. Y no escuchó al presidente Chávez cuando habló de unidad de los pueblos, y no pudo entrar en el alma del discurso del comandante Fidel Castro.
Es no ver, no escuchar. O por esas distorsiones del alma, es escuchar y ver no lo que se está diciendo y viendo, sino lo que uno quiere escuchar y ver. Pensar en uno por sobre todos. “Aquellos que hacen análisis político pensando en ellos y no en el interés colectivo”. Y los cambios -el 45, el Cordobazo, el Caracazo- se hacen con pueblo, no con palabras.
Por eso no es cierto que hay una vanguardia en esta integración: algunos plantean con mezquindad que hay una vanguardia, idea que viene a enlodar la integración y hablan del “Eje Fidel - Chávez y Evo Morales”, dejando a Kirchner y Lula como gobiernos socialdemócratas. No es cierto, es la unidad continental, y es de todos y con todos los presidentes.
Esto más allá de algunos -que hacen análisis político pensando en ellos y no en el interés colectivo. Por que esta unidad no está sólo precedida de que hemos recuperado gobiernos como el nuestro, donde me siento orgulloso de militar en el espacio del Presidente de la Nación”.
Son palabras extractadas del discurso de Edgardo Depetri en acto de apertura del Encuentro Latinoamericano por la Soberanía y la Integración Regional, realizado en el teatro De La Comedia, en ciudad Córdoba. Palabras que buscaban poner sobre la mesa, al oído de las cientos de compañeras y compañeros que habían llegado al encuentro, lo que se iba a discutir entre sectores del campo popular.
Y la palabra “enlodar” es adecuada a lo que iba a suceder en los días siguientes. Y fue poner la pelota donde tenía que estar: se está con el proceso latinoamericano que vienen empujando Lula y Kirchner o... se lo enloda. El eje del bien, el eje del mal.
Hay una nueva América, eso es lo que hay
Ya el lunes, cuando el enviado de Página/12, Martín Piqué le preguntó al presidente Chávez -¿Está de acuerdo con que en estas cumbres se está vislumbrando cada vez más dos ejes diferenciados, uno La Habana- Caracas- La Paz y otro Brasilia- Buenos Aires?
Chávez le respondió:
Hay una nueva América, eso es lo que hay. Más que ejes: un nuevo tiempo, un nuevo continente y unos nuevos pueblos. Míralos, allí están -contestó. A su alrededor una multitud coreaba su nombre y el de Fidel mientras sacaban fotos con cámaras digitales y celulares. Entre el gentío se vio flamear una bandera negra y roja, los colores que identifican al Movimiento 26 de Julio desde el desembarco en la Sierra Maestra, y otra celeste y blanca de Libres del Sur. “Hay una nueva América, eso es lo que hay”.
Es lo que parecen no entendieron aquellos que se aferran a imaginar una división -ejes, es el término utilizado- desde una visión basada en divisiones ideológicas del pasado y que hoy no aportan a una real visión de las circunstancias sociales y culturales de estos tiempos. Como dijo el representante de Bolivia en el ya mencionado acto de apertura del Encuentro Latinoamericano por la Soberanía y la Integración Regional, Víctor Moreno.
Moreno habló del imperialismo y sus discursos, dijo: “es más impactante ver a las cholitas ocupar el parlamento, que el discurso antiimperialista de Evo Morales; ver en la cancillería al indio, ver al indio en la academia diplomática que los discursos antiimperialistas” Habló luego de la política de hidrocarburos dentro de sus fronteras y fuera de ellas, la exportación. Las dificultades y desafíos que conlleva la reforma agraria, “para contar con la presencia física de las fuerzas del Estado en los latifundios”.
Las cholitas ocupando el parlamento es lo nuevo, es “hay una nueva América, eso es lo que hay.
Hay otra América, al parecer atascada ideológicamente en el pasado, aferrada a discursos, teorías políticas que por lo general, desde el campo popular, son de todos, pero parecería que la única manera de cambiar el mundo es “tomar el cielo por asalto”.
Recuperar los hidrocarburos, todos los recursos naturales, recuperar los ferrocarriles, avanzar sobre la distribución de la riqueza. Si todos en el campo popular repiten lo mismo. La diferencia comienza como se llega, cual es el camino que lleva a ese objetivo. Y lo que resaltó Córdoba -al amparo del encuentro de los presidentes-, en los encuentros laterales, es que hubo un sector buscando ganar presencia en ese espacio donde se practicó con esquematismo el buscar dividir en ejes buenos y malos, de encontrar un “eje” revolucionario y otro reformista o como quiera llamarse al gobierno del presidente Kirchner y al del brasileño Lula.
Paradojas de los que buscan espacio por la izquierda. Aplauden a rabiar la al presidente Chávez cuando habla de socialismo. Y Chávez no solo habla. Es hombre de acción y existe un pueblo que lo respalda y, por ese camino avanzan. Evo va por lo suyo. Tabaré o Bachelet tienen sus propios y posibles proyectos. Sus propios y posibles tiempos. No hay dudas de su nobleza y de sus aguerridas personalidades, se trata de otra cosa ¿cierto?
Con sólo mirar hacia el Líbano bajo la oleada de destrucción y muerte. O, Irak, Gaza, Guantánamo. Se comprende que no es con buenas intenciones que se avanza. Hay un enemigo furioso. Un enemigo emergente, visible, capaz de asumir el rol de asesino para un gran porcentaje de la humanidad.
No de toda la humanidad. Hay quién se beneficia con la sangre de un niño iraquí o salvadoreño.
Esto es Argentina. Se supone, no hay que hacerse los disimulados al analizar cierta visión de la realidad. Con sólo leer los diarios formadores de opinión pública, donde lo fundamental de la cumbre fue el affaire Molina. Tapa Clarín y La Nación. Y el domingo esos mismos diarios salen fogoneando una rebelión de la oligarquía vacuna. Tapa, página tres y cuatro y cinco en Clarín. No existió la Cumbre del Mercosur. (Todavía anda por ahí un disfrazado de cronista librepensador diciendo de los 47 años de tiranía en Cuba. Sólo faltaba que dijera, “el tirano prófugo”.)
Memoria
Hubo un golpe en el 30, hubo un 55 y hubo un 76 y Menem -que fue tan perverso como los anteriores. Ahora, esos mismos que están saliendo con sus tractores última generación a las rutas, fueron y son una parte del poder que produjeron esa historia de golpes y despojo de derechos. En esta interna “de los ejes”, se pretende olvidar o no se comprende que la única manera de frenar un golpe financiero o lo que “ellos” ya están elucubrando para voltear o al menos volver obediente a este gobierno, es la unidad, pelear desde adentro, que el enemigo no está en el gobierno nacional.
Lo contrario es eso de inventar “ejes” donde de un lado está la pureza revolucionaria, y del “otros”, los que abdican ideales por un puesto, que son cooptados por el kirchnerismo por tener la base o el alma podrida.
Hay que mirarse el ombligo
Digamos. Había que estar en el Campus Universitario cuando los compañeros apresuraron a correr la cancha para estar en primera fila. Cuando se calmó el tierral, la militancia no cubría más que una decena de metros de ancho del campo. No había más que 5 mil compañeros, entre los que estábamos los del Frente Transversal -CTA. Y ataje que no son quejas. Es lo que hay.
Las otras 30 o 40 mil personas -increíblemente jóvenes en su mayoría-, llegaron sueltos, de a dos, de a cinco. Llegaron atraídos por el prestigio del Comandante, por la curiosidad, por esa intuición de que algo estaba sucediendo. También llegaron como aparecidos en el aniversario de los 30 años del golpe militar, donde los “sueltos” fueron quiénes taparon a “la militancia”. O, como sucedió el 25 de mayo, en la Plaza: hay una nueva América, eso es lo que hay. Y el presidente Néstor Kirchner es parte fundamental de esa nueva América de la que habla Hugo Chávez.
Contracumbre contra Kirchner. En parte eso quisieron imponer.
Es la discusión. Es la interna de campo popular argentino. En Córdoba hubo en el encuentro que se presentó como una contra-cumbre: contra Kirchner. Son esos mismos 300 o 500 compañeros que silbaron cuando Fidel nombró al presidente argentino en su discurso. En la masa eran nada. Silbaron al silencio, en soledad. Como lo son cada vez que el pueblo sale a la calle. Eso es mirarse el ombligo, contarse las costillas. Piden no pagar la deuda, piden renacionalizar los hidrocarburos, proponen... y después ponen ¿qué?
Entonces, para volver a las palabras inspiradas -sí- de Edgardo Depetri cuando dijo: “no es cierto que hay una vanguardia de esta integración: algunos plantean con mezquindad que hay una vanguardia que viene a enlodar la integración y hablan del “Eje Fidel - Chávez y Evo Morales”, dejando a Kirchner y Lula como gobiernos socialdemócratas. No es cierto, es la unidad continental, y es de todos y con todos los presidentes. Esto más allá de algunos -que hacen análisis político pensando en ellos y no en el interés colectivo”.
“Por eso hay que celebrar que tengamos los presidentes que estamos teniendo en América Latina. Y es más, -arriesgo que- estoy de acuerdo con todas las decisiones que se tomen y no sé qué decisiones se han de tomar. Pero estoy de acuerdo, estoy de acuerdo por que las toman entre todos, e ir todos a un destino colectivo es un ejemplo de unidad de los gobiernos de América Latina que nosotros tenemos que tratar de ayudar a consolidar”.
Nadie tiene la verdad
Una cosa es abrir la discusión de cómo lograr una mejor distribución de la riqueza y otra, perder energía -y compañer@s- tirando piedras, tratar de miserable al otro sin poder dar vuelta el espejo y mirarse a los ojos. Mirarse seriamente. Ver que rebota. Nadie que diga esto - Kirchner- es más de lo mismo, no vio a Hebe en el palco, no la escuchó decir que banca a este presidente, que hace suyo el proyecto. Y no escuchó al presidente Chávez cuando habló de unidad de los pueblos, y no pudo entrar en el alma del discurso del comandante Fidel Castro.
Es no ver, no escuchar. O por esas distorsiones del alma, es escuchar y ver no lo que se está diciendo y viendo, sino lo que uno quiere escuchar y ver. Pensar en uno por sobre todos. “Aquellos que hacen análisis político pensando en ellos y no en el interés colectivo”. Y los cambios -el 45, el Cordobazo, el Caracazo- se hacen con pueblo, no con palabras.

